SECTOR DEAMBULADORES:  JUGUEMOS EN LA CAMA GRANDE 


 Es frecuente escuchar a muchos padres decir que sus hijos duermen en la cama grande, 

O que en la mitad de la noche se trasladan a la misma, ocasionando dificultades a nivel 

Familiar de diversa complejidad que van desde la incomodidad que se genera al tener que 

Compartir tres personas una misma cama, hasta la confusión de roles que este hecho produce. 

 Generalmente la historia comienza en los primeros años de vida, cuando el chiquito tiene 

Algunas “ noches terribles ” y los padres acuden a consolarlo. En ocasiones están tan cansados

 Que les resulta mas cómodo llevar al bebe con ellos y dormirlo en la cama grande. 

 Otras veces los chicos adquieren este habito a raíz de un acontecimiento familiar: nacimien- 

To de un hermanito, miedos nocturnos, mudanza, vacaciones, una enfermedad larga. 

 Los motivos son muchos, sin embargo el mensaje que se le transmite al niño inmerso en esta

 Situación es que en su casa nadie tiene privacidad  y que mama y papa no pueden poner

 Los limites necesarios para su buen crecimiento.

  Otro punto importante tiene que ver con la vida sexual de los padres. Algunos piensan que

  Mientras se trate de un bebe el hecho de que permanezca en un mismo cuarto carece de im-

 Portancia porque total es chiquito y no se da cuenta. Sin embargo, los niños perciben esta

 Situación, aunque solo sea un bebe.

  Para un niño pequeño, ver y oír aunque sea fragmentariamente aspectos de una relación sexual

 Adulta implica recibir estímulos abrumadores e inmanejables que no puede decodificar correc-

 Tamente incrementando su confusión  y sentimientos de exclusión.

  Por lo tanto, es conveniente que los niños tengan su propia habitación, con sus cosas y sus ju-

 Guetes. Cuando en la casa no hay espacio para un cuarto infantil se puede utilizar un sector de

 La misma delimitado por un mueble o biombo donde el niño encuentre su camita y sus perte-

 Nencias, aprendiendo así a disfrutar de su privacidad.

  Si el habito de “pasarse de cama” ya esta instalado y se desea modificar, los padres deberán ar-

 Marse de paciencia y soportar algunos enojos y berrinches. Pero aun así conviene hacerlo, no es

 Necesario maltratar, ni gritar, si el niño solo se debe estar convencido de la decisión tomada .

  Cuando el niño es muy pequeño, para los padres resulta angustiante escucharlo llorar y no ir

 A consolarlo, pero lo aconsejable es no dejarlo abonado en esa situación sino acercarse hasta su

 cuarto y mimarlo, acariciarlo y darle besos hasta tranquilizarlo y acostarlo nuevamente en su cuna.

  Cama propia y espacio propio constituyen uno de los pilares fundamentales  en el desarrollo de

 la autonomia e independencia necesaria para el sano crecimiento de los chicos.

                                                                                             Lic. Evangelina Amalberti.

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