El ser humano aprende más en los primeros años de vida que en todos aquellos que les siguen. Aprende sobre sentimientos y relaciones (sobre la confianza, el amor, la empatía; sobre el enojo, el temor, los celos, el resentimiento), sobre el lenguaje (verbal y no verbal),sobre cómo funcionan las cosas (arroja una pelota hacia arriba y siempre caerá, vuelca un vaso de leche y siempre se derramará), etc. Sin embargo, tal vez aquello que resulta fundamental aprender en estos primeros años es a “amar el aprender”.
Los niños poseen una curiosidad innata, motor de los primeros aprendizajes. Para que esta curiosidad continúe su curso creativo y florezca es necesaria la estimulación que brinden los padres. Cuando estos acompañan y guían a sus hijos en la búsqueda de conocimientos, los niños continúan investigando como entusiastas participantes del proceso de aprendizaje.
Una alternativa actual para ayudar a los niños pequeños a aprender acerca de ellos, de los otros, de su mundo -en un medio propicio y equipado en función de esta etapa infantil- son los grupos de juego de bebés con sus mamás y / o papás.
Estas propuestas -que ya se realizan desde hace varios años en otros países y también en la Argentina- amplían el horizonte social de los más chicos. Proporcionan a aquellos bebés que no concurren a jardines maternales o pre - jardines (en el caso de niños deambuladores) la oportunidad de experiencias de juego grupales. Así, varias actividades apuntan a favorecer el desarrollo de incipientes formas de relación social, incentivando la interacción con los papás, y paulatinamente con otros adultos (la coordinadora, los otros papás) y entre los nenes.
Un buen grupo de juego para bebés o deambuladores debe acompañar las particulares etapas de desarrollo paso a paso, respetando ritmos, intereses y características propias de cada niño y su progenitor.
No debe olvidarse que el fin principal de toda actividad para niños de la primera infancia es el JUEGO, en sus múltiples expresiones: como placer, como comunicación, como despliegue de sentimientos, como canalización de energía y también como vínculo de aprendizaje. Así, participar de estos grupitos de juego de mamás con bebés constituye no solo un primer acercamiento a un grupo de pertenencia social con pares sino también una agradable experiencia de aprendizaje que sin dudas dará mayor seguridad, confianza y auto-estima al encarar futuros aprendizajes “sistemáticos”.
En estas primeras etapas la familia y en especial los padres son quienes por naturaleza y propia elección muestran al niño el mundo. Por este motivo los grupos de juego en la primera infancia estimulan la participación y co- protagonismo de las mamás y / o papás en cada encuentro. Son ellos en definitiva quienes se hayan más cerca de cumplir con éxito la tarea de enseñar a sus hijos a “amar el aprender”.
Volver
al comienzo del documento
Lic. y Prof. en Psicopedagogía
Coordinadora de Grupos de Juego de Mamás con Bebés