¿CÓMO NOS VINCULAMOS CON NUESTROS ALUMNOS?


                        La definición de educación que compartimos al igual que Vicens Arnaiz Sancho es: "La educación debe llevar al máximo en cada individuo sus aptitudes, con el objeto de ofrecer las mayores posibilidades de éxito para su futuro". El adulto (docente)  es el ordenador del medio para promover el desarrollo del niño y la construcción por parte del alumno de significados culturales. En el Diseño Curricular Básico también se lo define como el que promueve el desarrollo del niño y la construcción por parte del alumno de los significados culturales y es la educación un proceso en el que se ayuda y guía al niño hacia una participación activa y creativa de su conducta.

                        Los docentes deben educar para llegar a desarrollar individuos mentalmente sanos, que son aquellos capaces de hacer frente a la realidad de una manera constructiva, de sacar provecho de la lucha y convertir a ésta en una experiencia útil, encontrar mayor satisfacción en el dar que en el recibir y estar libre de tensiones y ansiedades, orientando sus relaciones con los demás para obtener la mutua satisfacción y ayuda, dar salida a la hostilidad con fines creativos y constructivos y desarrollar una buena capacidad de amar.

                        Es indispensable que el docente sea motivador en su trabajo no solo de las situaciones que crea sino para conseguir la participación activa del alumno.

                        No se debe olvidar que el aprendizaje se estructura como un proceso continuo, con oscilaciones y articulándose los momentos de enseñar y aprender que se dan en el alumno como un todo estructural y dinámico.

                        En la vida anímica individual el alumno se debe integrar al otro (docente) como modelo, objeto auxiliar y adversario. Las relaciones de los chicos con sus padres, hermanos, maestros son fenómenos sociales, que pueden favorecer o perjudicar los procesos de enseñanza-aprendizaje. La relación docente-alumno debe ser de calidad. En todas estas relaciones se pone de manifiesto el estilo docente, que es único y responde a concreciones de espacio, tiempo y relaciones. Este debe ser coherente con los principios y objetivos que se pretenden.

                        Los docentes deben ser personas mentalmente sanas para lograr en sus clases un clima acogedor, seguro, distendido y afectuoso. Cuando nos referimos a esto, no debemos olvidar que los docentes contamos con nuestras propias historias personales, familiares, escolares y laborales. Y además cargamos con la cosificación, aislamiento y ritualización de la tarea docente, la complejidad  y multiplicidad de los instrumentos de trabajo, la estructura jerárquica y piramidal de la organización del trabajo escolar, las normativas desactualizadas o las nuevas no claramente definidas en su aplicación y alcance.

                        La extensión de la jornada de trabajo para completar las planificaciones, clases, etc.

                        Además no debemos dejar de nombrar los cursos de perfeccionamiento que debemos realizar para conservar nuestros empleos.

                        A pesar de todo el maestro debe acercarse al niño, propiciarle confianza y seguridad.

                     Somos maestras jardineras y es quizás el nivel donde los docentes tienen un mayor contacto corporal con los niños, no solo nos ponemos a su altura (nos agachamos, nos arrodillamos, nos sentamos en el piso) sino que también los subimos a ellos a nuestra altura (los levantamos a upa, les hacemos caballito).

            Tratamos de movernos en forma clara, sin confusión. Se trabaja en un clima afectuoso, cálido y la forma en que se usan los materiales y el espacio es libre, adaptado a cada grupo.

                        La maestra da consignas claras y trata de encaminar a los chicos para lograr su consenso en la implementación de normas a través de la reflexión colectiva.

                        En los niños más pequeños las normas deben ser claras para evitar confusiones que lleven a actos de indisciplina. Si a pesar de nuestro trabajo se producen actos de agresividad, el profesor mediante su intervención se lo  evidencia, se le explica para que el alumno comprenda que hace y porqué lo hace.

                        El docente a través de sus conocimientos y con los aportes del trabajo realizado para manejar el  ECRO (Esquema Conceptual Referencial y Operativo, principio básico de la Psicología Social, el cual articula lo formativo y lo informativo)  del niño posibilita que éste descubra el significado y eficacia de su propia acción y la revierta.

                        Toda mejora en la educación se lograría si la actividad docente no estuviera caracterizada por la burocratización; la obligación de cumplir con programas de enseñanza formales cada año más alejados de la propia realidad del aula. Grupos de alumnos numerosos y el desplazamiento de la función de enseñanza-aprendizaje y una mayor ocupación en tareas de administración y asistencia. 

REFLEXIONES FINALES 

                        Consideramos que los docentes necesitamos reflexionar sobre el tema, a través de talleres y jornadas (es decir que se creen espacios de encuentro dentro de la Institución), con el fin de modificar conductas para lograr educar a nuestros alumnos, orientando nuestra acción a una relación de óptima calidad para que juntos vivenciemos las clases en un clima acogedor, distendido, afectuoso, tanto en lo mental como en lo ambiental, ya que el educador es la clave del ambiente educativo, vitalizante, en un marco de total armonía, facilitando el aprendizaje para lograr éxito futuro.

                        Tenemos la convicción que para que el docente promueva individuos mentalmente sanos, el mismo debe hallarse en idénticas condiciones.

                        En síntesis, pensamos en un docente  que se identifique con los valores humanos de verdad, amor y libertad y  los viva cada día, transmitiendo con su sola presencia el afecto, dulzura y paciencia que el otro necesita y que su paz interior sirva para que los demás (es decir sus alumnos) puedan también vivir en paz.  Después de esto, la enseñanza y el aprendizaje llegan solos.   

BIBLIOGRAFIA

 

v     Diseño Curricular para la Educación Inicial - MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES - SECRETARIA DE EDUCACION - 1989

v     Anexo del Diseño Curricular para la Educación Inicial - SECRETARIA DE EDUCACION -  MUNICIPALIDAD DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES - 1995

v     El profesor y la Seguridad Afectiva en la Educación Infantil - Vicens ARNAIZ SANCHO - REVISTA "AULA DE INNOVACION EDUCATIVA" Nº 20 - 1993

v     El Idejo - Una experiencia educativa con niños felices - Fernando MIRZA - ERREPAR - 1996

v     Educar con sentido - Apuntes para el aprendizaje - Daniel PRIETO CASTILLO - EDICIONES NOVEDADES EDUCATIVAS Y EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD DE CUYO - 1995 

AUTORAS 

Adriana OSORIO

Gabriela LOPEZ

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