DISCIPLINA 


Todos sabemos que el aprendizaje de la libertad, tiene su correlato con el de la responsabilidad. Entendemos por responsabilidad, la obligación que asume cada sujeto por sí, de actuar con libertad. Responsable es aquel que da respuesta acorde a las situaciones que se le plantean.

Quien no tiene posibilidad de pensamiento reflexivo, no puede responsabilizarse de sus actos, por cuanto sus respuestas se ajustarían a la situaciones de vida que se le planteen.

Este camino de libertad con responsabilidad, se constituye en aprendizajes sucesivos, donde el logro a la moral autónoma pasa por el diálogo con el educador, el esfuerzo personal, la reflexión en cada circunstancia, las limitaciones que los otros planteen, para luego poder establecer las propias.

Si sostenemos una disciplina exterior, procurando la observación de reglas impuestas – no conocidas ni dialogadas con quienes deben cumplirlas, no lograremos el convencimiento interior y la consecuente adhesión que conlleva el mismo.

Sabemos por experiencia, que aún sin recibir órdenes desde afuera, muchos sujetos no viven libres y el ejemplo tangible está en quienes siguen las modas, quienes adoptan posturas imitativas, efectos de la propaganda aprisionante.

El logro de la moral autónoma en el educando se da cuando éste ya no necesita de códigos pre-concebidos para actuar con libertad responsable.

Se hace necesario a los educadores analizar el concepto de “disciplina” y proceder luego a su redefinición, como condición básica para restablecer una dinámica de  trabajo en el aula, que permita sostener el concepto, respetando la actividad del alumno y su incuestionable participación en todas las propuestas en las que él sea actor.

Generalmente al hablar de disciplina se hace referencia a valores, autoridad, poder, normas . ¿Qué es lo que se espera como conducta de los otros y cual es la razón por la que se espera una respuesta y no otra?.

 Nuestra sociedad actual, en crisis, y con una marcada anomia, necesita dar margen a la discusión sobre el tema, dado que los sucesivos y rápidos cambios han dado lugar a que convivan posturas diversas, desde las más autoritarias y tradicionales hasta las más modernas.

Sabemos que la escuela tiene como finalidad conservar valores y transformar la institución para que responda a las nuevas necesidades de la sociedad, manifiesta en todo lo que sucede fuera de la escuela.

Cuando hablamos de aprendizaje constructivo, estamos poniendo el acento en el autoaprendizaje y la autodisciplina, es decir, en las posibilidades de cada sujeto educable tiene a partir de su interacción con los objetos y con el medio

De lo anteriormente dicho, se desprende que la disciplina, es una constante en la vida de los sujetos educables y no se constituye en una manifestación circunstancial como el comportamiento en los recreos, en la fila, en la entrada y la salida del establecimiento, etc.

Como otros aprendizajes, este también puede ser construido colectivamente y sería una forma de no separar los conceptos referidos a los aprendizajes intelectuales de los éticos-sociales.

Si consultamos el diccionario veremos que orden es: “buena disposición de las    cosas entre si”; “colocar las cosas en el lugar que les corresponde”; “regla o método para hacer las cosas”.

El orden es válido cuando se le facilita la tarea al educando, porque economiza tiempo y esfuerzo y no lo es cuando “todo está en su lugar” porque en ese estatismo, no hay paso a la creatividad, que surge naturalmente y a cada momento en el hacer del niño.

El orden tiene sentido, cuando facilita el trabajo y el equilibrio entre los grupos; el orden impuesto por el orden mismo, daña y genera rebeldía.

El logro del pensamiento reflexivo-crítico, es un objetivo ponderable de la escuela, cada uno de los sujetos que lo alcanza, tiene una lectura de su realidad, que lo impulsa a superarla en la participación activa. Sólo así podrá ocupar espacios que le posibiliten ser oído y tenido en cuenta.

El surgimiento de la norma, será el resultado de una construcción colectiva en la participación.  Cuando se participa en la toma de decisiones y esto es posible aún cuando los niños son muy pequeños, se va aprendiendo que la norma rige la convivencia no es algo mágico o proveniente de los otros, sino el resultado del esfuerzo participativo de quienes protagonizan la convivencia.

Generar en el alumno el pensamiento crítico, lleva a que el docente intervenga como coordinador y orientador para el descubrimiento de verdades y el equilibrio. Este equilibrio será inestable, ya que siempre aparecen nuevas situaciones que deben ser analizadas y evaluadas y el alumno tomará conciencia de ello.

Este es aspecto dinámico de la norma.

Sintetizamos así que la “norma” como construcción colectiva, asegura un marco flexible y real directamente relacionado con los deseos, necesidades y propósitos del grupo, que contiene su crecimiento.

Lo planteado nos lleva a pensar que debemos hablar de convivencia escolar, más que disciplina; ya que esta última llega desde afuera; más allá de lo que realmente ocurre a diario en la escuela.

Según Piaget, “el comportamiento se refiere fundamentalmente a las distintas formas de intercambio con los que el sujeto realiza las operaciones de asimilación  (aprendizaje y respuesta creadora) y acomodación (aceptación del medio ambiente) que en síntesis condensan la posibilidad de adaptación exitosa.”

Es allí donde debemos distinguir que adaptarse no es tragarse el medio, sino asumirlo aportando las riquezas individuales.

 

¿QUÉ ES DISCIPLINA?

 

La adaptación y progresiva integración de las normas y exigencias sociales de la escuela, es lo que nos acercaría al concepto de disciplina.

A través del paso por la escuela los alumnos evolucionan, manifestando cambios físicos y psíquicos que les obligan a cambiar sus respuestas ante las situaciones que la estructura escolar le presenta. Esta respuesta debe surgir libre y responsable, fruto de la madurez personal para actuar en sociedad que aparece como el fin principal de la educación.

Desde dos aspectos la disciplina debe ser considerada en la escuela:

q       PEDAGÓGICO:  Surge de la necesidad de formar moralmente a los escolares. Cuando nos referimos a la formación moral, hablamos de aspectos concretos de una conducta: respeto por si mismo y por los demás, convivencia en grupo dentro de la escuela . que conduciría a una integración normal de la adultez, de la comunidad toda. Esta formación moral de la conducta, se fundamentará en el respeto por sí mismo, que consiste en el reconocimiento de su persona como un ser libre de actuar, pero, limitado por lo que vivir en comunidad le exige. Al conocerse a sí mismo, adquirirá responsabilidad en sus actos. Tanto el docente como el alumno cumplen roles bien diferenciados en el proceso educativo; el primero sin presentarse como el dueño de la verdad, sugerirá reglas de convivencia que surgen de su misma condición de adulto de mayor experiencia. Esta delicada tarea de formación moral de los alumnos no implica la ausencia de jerarquía y autoridad, ambas son imprescindibles ya que garantizan una justa relación, que da al alumno tranquilidad para exponer sus dificultades y en el caso de que sea necesario, no aceptar una sanción, dando por descontado que la misma no debe constituirse en una constante, pues perdería eficacia y se correría el riesgo de caer en la rigidez y la arbitrariedad.

q       ORGANIZATIVO:  Ya que en la escuela debe existir un régimen de orden imprescindible para un mejor desenvolvimiento del trabajo. 

A un trabajo interior apunta el nuevo concepto de disciplina. Es un proceso de elaboración profunda y permanente que aflorará en todas y cada una de las situaciones; aún a largo plazo. 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE UN CAMBIO DE ACTITUD

v     Porque el alumno que recibimos no es un producto acabado, ni similar a otro y nos llega con un bagaje de experiencias y créase o no, con ideas propias sobre muchas cosas.

v     Porque este niño necesita encontrar amistad y respeto por su persona.

v     Porque necesitará confiar sus más recónditos pensamientos sobre la convulsionada vida que lo sacude a través de televisión, diarios y revistas.

v     Porque el ser respetado y querido, le permitirá respetar y querer.

v     Porque necesita saber por qué se debe o no; por qué se puede o no y por qué debe elaborar su correcta posición. Si esto se logra representará un objetivo cumplido y si no es así requerirá un maestro comprensivo que guíe y conduzca a buen término la situación.

 De allí que Dottrens dice: “La disciplina es el conjunto de medios utilizados por el docente para que gradualmente el niño adquiera conciencia de su responsabilidad en la conducta.”

 OBJETIVOS MODERNOS:  

1 – Despertar el interés del alumno y hacer agradables las actividades.

2 – Participar en la creación de las normas disciplinarias.

3 - Formar el respeto basado en la comprensión.

4 - Traducir la disciplina en programas adecuados a las capacidades intelectuales.

5 -  Cooperar en forma autónoma y espontánea.

6 – Suscitar amor al trabajo y a la comunicación. 

¿CÓMO CUMPLIR ESTOS OBJETIVOS?   

?        Propiciar un clima de cordialidad, respeto mutuo y alegría.

?        Establecer límites, explicar por qué y hacerlos respetar siempre y por todos, evitando fluctuaciones anímicas del docente.

?        Hablar de la forma que nos gusta que los niños nos hablen.

?        Estudiar y conocer a fondo las áreas a desarrollar, dará seguridad al docente, quien las transmitirá a los alumnos.

?        Conocer más profundamente al núcleo familiar a través de visitas domiciliarias, (a cargo del EOB) entrevistas y reuniones de padres, donde es de gran interés y utilidad informar sobre las características de la correspondiente etapa evolutiva. Todo esto favorecerá una mayor comprensión de las necesidades individuales de cada alumno. 

MIRTA SUSANA STOCCO  

DOCENTE – DIRECTIVO  E.G.B 

BOULEVAR DE LOS ITALIANOS 533 – DTO. A .- VILLA DOMÍNICO (1874) 

AVELLANEDA – BUENOS AIRES. – T.E. 4206 – 7662  ó 15 – 4148 2038