LA ANGUSTIA DE LA SEPARACION


En la sala de Lactario, nos encontramos con una problemática que en lo cotidiano, se define de este modo : Una mamá (primeriza) le cuenta a otra que su bebé está mal, que no duerme bien, que el pequeño llora por la noche y no se sabe bien por qué y durante el día, requiere la presencia de su madre en todo momento, quién no tiene descanso. La otra madre, afirma todo lo dicho y asegura que a ella le sucedió lo mismo. La mamá del primer caso consulta con el pediatra y la respuesta es la misma : “es la angustia de los 8 meses”. 

Y en el Jardín, ¿Qué pasa ?, lo mismo. El bebé tiene conductas que manifiestan un estado angustioso, de intranquilidad, de crisis. Reclama a la maestra que en ese momento es la figura sustituta. Y las madres preguntan a las maestras : “¿Qué hago ? ; me siento muy mal de dejarlo así, estoy muy angustiada”.

Esta angustia de uno y de otro, no es otra que la angustia de la separación ; la angustia que provoca el crecimiento, el despegarse, la independencia, el aceptar que ya no son uno sino dos, o mejor dicho, tres (madre-padre-hijo). Y esta situación pasa y se repite con otros hijos (algunos niños manifiestan en forma más evidente que otros) y con otros bebés del Lactario. 

La mayoría no conocemos su explicación y se la asocia con la etapa que hay que pasar y superar, como el primer diente, la primera comida, los primeros pasos, dejar la cuna y pasar a la cama, el levantarse de noche y aparecer en la cama de mamá y papá, dejar los pañales, etc. 

Gracias a los medios de comunicación estamos cada vez más informados sobare el crecimiento y desarrollo de nuestros niños y como padres tenemos acceso a toda esa información. 

En cuanto al Jardín Maternal, las docentes que poseen por su formación un rol profesional, capacitadas teórica y prácticamente, conocen las explicaciones de esta situación y puede ayudar y aconsejar a la madre angustiada y contener al niño que está pasando por esta experiencia de crecimiento. 

Valdría la pena - y es propósito de esta nota- explicar las causas y efectos de esta situación que han definido los especialistas como Malher, Freud, Klein, Piaget, Winnicot, Kaes, Moreau, Lapierre, Spitz (este último fue quien la llamó, precisamente la “angustia de los 8 meses”)

En los primeros meses de vida, los bebés se encuentran en un estado de indiferenciación, se lo llama fusión simbiótica. Con el correr de los meses, se irá diferenciando de esa relación con la madre.

Alrededor de los 7, 8, 9 meses aparece en el bebé, la conservación del objeto desaparecido de su vista, comienza a evocar, aparecen las representaciones internas de los objetos (al ver el  chupete, la mamadera, la cara de mamá, algún juguete significativo, etc). También las sensaciones de placer y displacer en relación con las experiencias vividas en su entorno. Esto tiene que ver con la satisfacción de lo deseado. Es la madre que irá separando al bebé y el bebé irá elaborando esta separación, la capacidad de espera necesaria, la tolerancia de la frustración, al deseo no satisfecho en lo inmediato (por ejemplo : los bebés alimentados dormidos que no diferencian la necesidad de alimento, los que al menor indicio son satisfechos inmediatamente). Surge entonces, la oposición materna, es necesario que la madre se oponga y que el bebé tolere un tiempo de espera entre la demanda y la satisfacción. Aparece aquí, el fenómeno transicional ; el objeto transicional ubicado en un tiempo y un espacio, simboliza la unión entre el niño y su madre. El objeto transicional puede ser un juguete, un trapito, una frazadita, un almohadón, el aferrarse a él permite tolerar la separación.

La relación simbiótica del comienzo, el vínculo madre-hijo se apoya en el tercero ; el padre u otra figura que sostiene a la madre. El  terceros el que hace salir a la madre del estado simbiótico, es el que la hace volver al mundo de lo cotidiano, al mundo del trabajo, ayudándola a separarse. En este período conflictivo el bebé reconoce a los otros y se diferencia de su madre. Esta situación le crea angustia porque teme perderla, fantasea con la pérdida, llora de noche, llora cuando la mamá se aleja de él, pide estar siempre en sus brazos. En realidad, se está reconociendo como un ser diferente, distinto de su madre, el placer de ser uno para ser dos. Esto se relaciona con la capacidad de espera, con el reconocimiento de los objetos y su desaparición, con las imágenes internas que empiezan a elaborar en su pensamiento.

La angustia aparece cuando la madre desaparece de su campo visual, ella no está para satisfacerlo y llora y reclama atención, no tiene capacidad de espera y se angustia.

Por todo lo dicho, se comprende que se sufre como algo traumático, pero necesario. Cuando la madre tiene claro que esto es así y quiere ayudar a su hijo a crecer e independizarse, no tiene culpa del abandono. Comprende que su actitud lo va a ayudar a superarlo y separarse sanamente.

En este tiempo el bebé gatea, se desplaza, puede alejarse y volver, explora el ambiente físico. Esto le da el placer de la libertad de no depender de otros para obtener un juguete, por ejemplo. La madre se puede apoyar en su voz para darle tranquilidad, para hacerle saber que está cerca. A esto lo llamamos apoyo verbal, éste es un apoyo emocional, ya que aunque no está en sus brazos, está en presencia.

El primer vínculo el la piel, el segundo es la mirada y el tercero es la voz. Es la relación vincular que deben establecer la madre y el padre. El medio familiar en la medida que se den momentos de juego favorecerán el desarrollo emocional del niño.

Si el padre, la madre o figuras sustitutas (tal el caso de la maestra), han desarrollado un vínculo de apoyo y confianza, le han permitido utilizar su cuerpo y sus capacidades motrices, le han proporcionado objetos atractivos y adecuados, le han dado oportunidad de jugar con el otro, le han hablado, lo han contenido, el bebé podrá tolerar la espera, no sentirá abandono, ni perdida, sabrá que la espera será retribuida en presencia, en contacto y el juego.

 

María Crisitna Rodríguez de Wilder Larrea

Profesora de Jardín de Infantes

Especialista en Jardín Maternal

Directora fundadora Jardín Maternal Nº 5 D.E. 12º del Hospital Municipal T. Alvarez Cap.Fed./96 al 98

Vicedirectora de la Escuela Infantil Nº2 D.E. 3º de la Legislatura del G.C. B.A./2000

Teléfono : 4791-5589 cel. 15-4095-7689

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