LA COOPERACIÓN QUE SE MERECE EL JUEGO


                                                                       De niña aprendí muchas cosas...

Que el más pequeño sería quién recibiría más pelotazos. Que el más vivo y tramposo terminaría siempre primero... sobre todo, aprendí que era importante ganar.

Pero ganar no siempre era divertido, significaba envidias, revanchas y tristezas, porque la alegría de ganar suele ser no compartida.

Hoy me doy cuenta que con esos juegos aprendía, o reforzaba, los valores de esta sociedad donde vivimos: la competencia, el egoísmo, el individualismo...

           Rosalba Gómez

 

Según Terry Orlick, en su libro ¨Juegos y deportes cooperativos¨: Como la fábrica ha llegado a ser el modelo de organización de la vida occidental, los juegos son rígidos, sobre-organizados y excesivamente orientados hacia el resultado final.

Los niños aprenden a gozar de los fracasos del otro. Van creciendo tan condicionados a la importancia  de ganar que ya no saben jugar sólo para divertirse.

Si esto nos suena demasiado exagerado, sólo hay que observar cómo funcionan las ligas organizadas de deportes para niños: fútbol, karate, básquet, etc..

El hecho de que los juegos que hacemos sean competitivos, agresivos e individualistas (primando estos valores sobre otros más humanos) nos habla de una conducta incoherente con las bases que la educación desea aplicar. Pero, el problema de la competencia no es un problema que se reduce a cómo jugamos, sino que está presente en el sistema cultural y social.

Para no quedarme en la crítica vacía, a continuación propondré una serie de opciones, actitudes, métodos, consejos, ítem, recursos, procedimientos, que espero grafiquen la explicación anterior y sirvan para poder comenzar un cambio ¨mañana mismo¨.

 ·        Hacer que los niños realicen un juego altamente competitivo y luego, tras cambiar ciertas reglas para transformarlo en menos competitivo, volver a jugar. (Un ejemplo puede ser el juego de Los Números y El Silbato.

En forma competitiva sería: todos corriendo por el patio, cuando el maestro da dos silbatos, se toman de la mano dos compañeros sin dejar de correr o moverse; cuando el maestro da 5 silbatos, cinco niños se toman de la mano y corren todos juntos. El ganador es el grupo que se toma de las manos primero. Es posible jugarlo muchísimas veces.

En forma integrada sería: todos corriendo por el patio, el maestro silbando al igual que en la descripción anterior. Sólo que el juego termina cuando el maestro da tantos silbatos como alumnos hay y ellos, de la mano, forman una ronda.)

 

·        Los juegos grupales generalmente se inician o desarrollan en la escuela. Nada mejor que aprovecharlos par la educación, poniéndolos a nuestro servicio.

 

·        Hay que repetir, en diferentes tonos de voz, con diferentes gestos y formas de humor, en pleno juego de, por ejemplo, voley, básquet, etc.: -les va ganando la pelota, chicos..., cuando nos damos cuenta que se están produciendo disgustos, enojos, discusiones, malestar en el grupo (nadie está jugando).

La idea es que la frase se haga conocida, propiedad de todos, que ocupe un lugar, para que luego cada chico comience a pensarla e inmediatamente a vivirla.

 

·        En el juego se busca desarrollar las actitudes de aprecio, comunicación y solidaridad.

Ejemplo: La Telaraña.

Necesitamos hilo y dos postes o dos árboles.

Este juego trata sobre la construcción de una telaraña, dejando espacios de varios tamaños entre los postes o árboles.

El grupo es vencedor cuando todos pasan por los ¨agujeros¨ de la telaraña sin tocar ningún hilo.

Una forma es que algunos integrantes ayuden a que otros pasen, o que directamente levanten al compañero que tiene que atravesar la ¨telaraña¨ y con el cuidado necesario lo hagan pasar al otro lado.

Cada participante confía en su compañero. Cada participante cuida y trata con cuidado a su compañero.

 

·        La idea principal es que se produzca un desafío para el conjunto del grupo de niños, en vez de que se divida el grupo en dos subgrupos: vencedores y vencidos. Porque en el juego se juega con los demás y no contra los demás.

 

·        El educador del niño, el rol más delicado, difícil, y trascendental entre todas las profesiones (por consiguiente el que mejor retribuido debería estar), tiene la asombrosa y desconcertante misión de meter el cincel en carne viviente, carne que ríe y llora, que es un ser humano en el momento que se está construyendo, no como la arcilla, que antes de florero era sólo barro..., conceptuaba José M. Cagigal.

Como educadores todos hemos escuchado la frase fair play, que significa juego limpio. Se basa en el respeto de sí mismo. Si cada uno de nosotros recuerda día a día estas dos palabras antes de la clase, la honestidad, actitud firme y digna, el respeto por el compañero preponderarán en el juego. Con nuestra actitud se la iremos inculcando a nuestros alumnos.

 

·        El alumno se encontrará, sin dudarlo, mejor preparado para las tareas escolares si antes ha tenido oportunidad de integrarse a sus compañeros mediante el juego. Éste, además de desempeñar un papel significativo en el desarrollo del niño, influye de una forma compleja sobre su evolución, proporcionando el fortalecimiento de la resistencia física, de la orientación y la puntería, de los cambios de dirección y velocidad, además de hacer lo propio con cualidades como la voluntad, la perseverancia, la disciplina, etc.

 

·        Tiene que quedar bien clarito: la mayor amenaza contra el juego es la búsqueda

-a cualquier precio o no- de la victoria. Porque colocando las energías en el resultado no jugamos.

 

·        Tengamos en cuenta que la risa es índice de salud, por lo tanto para lograr una buena realización de los juegos (de toda tarea escolar en realidad).

No hay buena pedagogía sin buen humor. La educación debe ser divertida. Los chicos necesitan divertirse siempre, necesitan a la risa, porque a los chicos les gusta reírse, para aprender, y para descansar y volver a aprender, para la convivencia y para el encuentro.

 

·        Es imprescindible que todos los jugadores conozcan de antemano las condiciones  del juego, el material necesario para el mismo, y el lugar o espacio donde será llevado a cabo. Es bueno, asimismo, observar si todos los niños tienen el calzado y la ropa apropiada.

Y es recomendable preparar alguna pequeña sorpresa de vez en cuando (un baile alegre, un juguete cómico, etc.). Es decir, no es prudente repetir el mismo juego más de tres veces sin introducir cambios o variantes.

·        Atenti, maestros, a escuchar!: muchas veces, los mismos chicos son los que proponen determinadas variantes para el juego.

 

·        Este proceso es lento, muy lento. Todos los grandes cambios generales y sociales a lo largo de la historia lo han sido.

Pero para no desesperanzar van estos datos, resumidos por el psicólogo social Morton Deutsch, a partir de pruebas experimentales que datan del año 1949:

_Los niños en situaciones de cooperación se percatan de que para conseguir sus objetivos necesitan de los otros miembros de la situación, mientras que los individuos en situaciones totalmente competitivas se percatan de que la consecución de sus objetivos es incompatible con la consecución de los objetivos de los otros miembros de la situación.

_Los niños educados mediante la cooperación valorizan las acciones de sus compañeros tendientes a lograr objetivos comunes, y se oponen a reaccionar con acciones que entorpezcan la obtención de tales objetivos.

_Los niños en situaciones cooperativas son más sensibles a las solicitudes de los demás miembros, que los niños en situaciones competitivas.

_Los niños que conforman grupos cooperadores se ayudan mutuamente con mucha más frecuencia, que los niños que forman grupos competitivos.

_Existe una mayor manifestación de amistad entre los miembros del grupo que coopera que entre los miembros del grupo que compite.

_Los niños de grupos comunitarios (que cooperan) se percatan de que son más capaces de producir efectos positivos entre sus compañeros de grupo que los miembros de grupos cuyo valor más alto es la competencia.

_La productividad de los grupos cooperativos es mayor que la de los grupos competitivos.

 

En síntesis, el niño canaliza las energías reprimidas compensándolas bajo la forma de conductas sociales (reglas): placer y realidad.

Si lo animamos a que sienta orgullo de un comportamiento generoso, favoreceremos el aprendizaje de la convivencia, el aprendizaje escolar, el aprendizaje sobre sí mismo y el aprendizaje en sí mismo.

El juego es todo un tema: es el principio de la salud física y moral, y de la cultura integral. A su alrededor existen infinitos caminos a seguir, pero hay dos que son los principales: el de la competencia y el de la cooperación. Como primer paso hay que elegir a uno de los dos para empezar a caminar.

Me quedo con la esperanza de que este artículo sea de utilidad, no sólo para la función de educador (que en sí misma es fundamental) sino también para su máximo quehacer: el de ser ser humano ayudando a ser a seres humanos.           

         Mabel María Bellante

  D.N.I.:   16.806.843

 Quiero aclarar que este concepto ya lo he vertido en forma de libro con el agregado de aproximadamente 300 actividades. Su nombre es ¨Su Alteza el Juego¨.